sábado, 31 de octubre de 2009

Synecdoche, New York: El simulacro de una vida




Entre los primeros títulos que piensa Caden Cotard para nombrar su producción, destaca el de Simulacrum. Y es que su obra de teatro no sólo hace alusiones a la realidad, sino que se convierte en la realidad misma. La referencia a esto es la noción de simulacro de Jean Baudrillard: en la era de la post-modernidad, la distinción entre realidad y simulacro se desvanece, quedando sólo el simulacro.

En Synecdoche, New York, Charlie Kaufman -guionista de Being John Malkovich y The Eternal Sunshine of the Spotless Mind, entre otras- hace una notoria presentación como director de cine. Su primera película es una obra arriesgada, con una historia compleja y metareferencial, llena de simbolismos -la casa en llamas, las mini pinturas- y muy personal.

La historia trata de la vida de Caden Cotard -un brillante Phillip Seymour Hoffman-, un director de teatro, casado con una pintora, Adele, quienes tienen una hija de cuatro años, Hazel. El matrimonio está lleno de frustraciones y sueños rotos; Caden es un hombre deprimido y además sufre numerosas enfermedades. En su punto más bajo, tras ser dejado por su esposa e hija, recibe la beca MacArthur, con el fin de desarrollar sus capacidades artísticas. Es a partir de aquí que la película nos lleva a un lugar inimaginable: Caden tiene la convicción de hacer una obra de teatro llena de honestidad y realismo, que le permita realizarse expresando su verdadero ser.

Lo que presenciamos en el resto de la película es el desarrollo de la vida (y obra) de Caden -así como de las personas a su alrededor-. La obra abarcará todo lo que es, conoce y sabe Caden, absolutamente todo, y al hacerlo, se volverá su vida misma. Sus amores, enfermedades, decepciones, tristezas y demás quedarán en ella, permitiendo a su autor conocerse de una manera como no lo había hecho antes.

Sin embargo, la obra de Caden no trata sólo de él. En una parte, señala que también los extras tienen vidas, las cuales son importantes, lo que queda reflejado en el conmovedor segmento dedicado a Ellen. Y es que es por medio de los otros que el mismo se entiende, como queda reflejado en Sammy, quien lo sigue durante 20 años y es la persona que más lo conoce, siendo por lo tanto quien lo representa en la obra.

Si la obra es la vida de Caden, también es su muerte -por eso jamás se estrena- y redención final. Antes de morir, el autor encuentra el título para su obra, Morir. La muerte está presente siempre en la película: Caden ve morir a sus padres, su esposa, su hija, Sammy, sus actores. El mismo reconoce que desde el día que nacemos, estamos destinados a morir. Sin embargo, al final de su vida, este hecho parece no indignarle, sino que lo asume con dignidad, preparándose para ello.



Por cierto, este blog no olvida que estamos en temporada de muertos; el post correspondiente al tema tocará a Errante, quien hablará de los zombies de George Romero.

1 comentario:

Unknown dijo...

No, Ruud, no es cierto(( por qué mientes ?? )

jaja. No, está bien.